Allá por el 1973.
Che te venís a la fiesta de Kool Herc?

Y ese quién es?

Un pibe, 18 años tiene. Pero es tremendo DJ. Hace unas magias en la mesa muy locas. Te alarga los cortes musicales, los breaks, le dicen… así la gente baila mas. Está re loco.

Buena onda. Me gusta bailar, hago un poco de acrobacia, capoeira, lo que salga. Si bailo en los breaks, sería un breaker?

De una. Un breaker – boy. O breaker –girl. Suena copado.

Parece que hay de todo en esas fiestas. Es como un casamiento entre la música, la danza, la expresión en general. Nos falta un maestro de ceremonias…

Ah! Ese es Coke La Rock, te anima hasta un velorio. La gente se vuelve loca. Te digo que estas fiestas se ponen, vienen todos, los bailarines, los laburantes, los que no tienen donde caerse, los perdidos, los que se buscan, los graffiteros… en fin, gente que quiere divertirse.

Suena bien, tírame la dirección.

1520, Sedgwick Avenue. Te va a gustar.

Así de simple, de espontáneo, de humano y de revolucionario. Así nació la cultura HIP HOP, vibrante, atrapante, única. Basada en la esperanza y la fuerza colectiva, en la pasión de cada uno, en compartir, en admirar y desafiar. Se dice que para vivir hip hop sólo necesitamos 4 ingredientes, el DJ que es la música. El B-BOY, que es el que se mueve. El MC, que es el que habla y arenga. El GRAFFITTI, es el que plasma todo en las paredes y trenes de una sociedad.

Con ellos se creó una cultura que se expandió por el mundo, porque donde haya música, baile, y ganas de divertirse, siempre habrán corazones latiendo al unísono.

TUN TUN – PÁ. TU TUN TUN – PÁ.


Florencia Del Rivero

Soy Florencia del Rivero, argentina. Nací el 18 de noviembre de 1988, y a los 5 años de edad comencé a bailar. De casualidad, y gracias a la decisión de otra persona, mi mamá, que me anotó en las clases de baile. Y eso marcó el rumbo de mi vida. Desde el primer día, la primera clase, supe que quería hacerlo siempre. Una barra y espejos, música sonando, se convirtieron en el escenario de mi vida. 22 años después, esa pasión que sentí el primer día, sigue presente. La danza es mi profesión, mi modo de vida, y ese gran mundo del que quise ser parte y convertirme hoy, como todos los días, en la mejor versión posible de mí misma.